jueves, 25 de mayo de 2017

Cadáver Esqueleto al lado de la ría de Bilbao: La ría


NOCHES POÉTICAS
Cadáver Esqueleto en el Restaurante Astillero Euskalduna: La ría
24 de mayo de 2017


Un nuevo lugar, una nueva cita con la poesía y sus autores, y con la música y el ingenio surrealista de algunos creadores y de un  público volcado en la escritura colectiva del Cadáver Esqueleto de la velada titulado La ría y escrito al lado de la ría de Bilbao, desde la terraza del Restaurante Astillero Euskalduna, en una tarde y noche prácticamente veraniegas.

A los versos les sirvieron de compañía las canciones de Edu Basterra, con la colaboración puntual de Bilillo. En el amplio espacio de más de dos horas pasaron por los micrófonos 22 personas para leer sus trabajos o el de otros, para comunicar sus emociones en un variado abanico de estilos y dejar lo mejor de sí mismos al aire de la tarde bilbaína. De entre el público que llenaba el lugar, fueron 42 los que se decidieron a prestar sus palabras para dar vida al cadáver esqueleto de la noche, que se vistió para todos de la siguiente manera y las siguientes palabras:




La ría

Hogar de sirenas sin ambulancia
ahogué en tu reflejo tantas noches argentadas…
Ría, tus aguas se agolpan con recuerdos que inundan mi alma,
la niebla se cierne amenazante,
cinta atada a las lágrimas de la verde ladera,
peces boca arriba, peces boca abajo
serpentea la ría gris y plata,
¡cuántas historias escondes en tu fango!
amiga y confidente, madre que acuna sin brazos,
espejea en ti la alegría del sentimiento
y se dibujan invisibles al bajar la marea;
eres fuente que inspira, musa que avisa,
confidente y amiga,
de lejos la más bonita, pues de curvas se redondea.

En un segundo me conquistaste y cada segundo te recuerdo,
el recuerdo de ese día que me impregna, me llena
y da la vida
frente a la ría, sentado en un banco con respaldo
de emociones.

El mar, la mar, la ría para hablar;
cuando te desmadraste, ¡qué bien nos vino!
Eras astilleros y eras pintoresca,
verde Bilbao ahora, cobre cuando eras niña.
¿Quién llamaba gris a un Bilbao siempre azul?
En la orilla de la ría supe, al fin, lo que era el mundo.

Naufragando entre tus piernas,
acuarela de colores contra tus rocas batiendo
boga boga marinero por la ría que es tu cielo,
el sirimiri es el caudal de la ría
con luz
y llena de luz.
¡Ay!, en la ría viviré, en la ría moriré.

Dicen que vienes del mar, díme qué llevan las olas.

La ría lo arrastra todo, menos a ti;
entre mocordos, las angulitas saltan felices…
La ría, ¡qué ría!, no es una utopía
allí, en la orilla
paseaban los amantes cada día.

Esas mañanas en el dique de la ría mirando al Abra…
Porque lames las orillas a tu paso juguetón,
agua, aguam agua quieta que desplazas la belleza,
arteria de sangre y carbón.

Ría, aquí estoy ambulante, expectativa,
reflejando en la noche el brillo de la luna
veo tus mareas, tus pececitos, la gente bañándose
en tus aguas;
ría, ría, ría de verdad como un animal
puesto en libertad.

Bilbao tiene una herida
que sólo cura la ría
y moría
en la ría.

  
NOCHES POÉTICAS
De la crónica y la composición: Julio González Alonso

 

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