Encuentros y escritos literarios



En torno a las obras literarias, poemas, relatos breves, cuentos, monólogos, etc., Noches Poéticas abre este espacio de publicaciones para los autores. En este filandón literario en el que escribir y leer ha de ser el leitmotiv principal, caben los comentarios según el grado de interés, curiosidad, gusto o disgusto que despierte la publicación.

Los trabajos podéis enviarlos a:


Queda abierta la página de los encuentros y escritos literarios y queda a vuestra disposición a los fines expuestos. Compartir con sosiego y dialogar sobre las creaciones publicadas es algo que estimula al autor y nos enriquece a todos. Os esperamos.
Salud.

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1.- ENCUENTRO  con  Julián Borao



Julian Borao, militante de la poesía, de Bilbao y de sus Noches Poéticas, las que dirige y conduce de bar en bar, evento a evento, reivindicación a reivindicación, escribe para el futuro y para la esperanza y es leído y comentado por Julio González Alonso, partícipe de la aventura de Noches Poéticas y su magia.


EN ESTE NUEVO DÍA

En este día ha sido, tal vez, dilapidada
la razón de vivir, la amarga consecuencia
de aclimatar los días
a un vano ir y venir por sendas marginales
y por desdenes súbitos del tiempo y de la Historia.
En este nuevo día no hay promesas,
no quedan ya promesas que nos puedan cegar
ni hacer creer en ellas,
pues no espero verdades
en las falsas palabras
ornadas de metáforas y símbolos.

Es incierta la luz mientras se nubla el sueño
de nuestros corazones,
se apodera de mí un extraño vértigo
y maldigo a los necios que me incitan
a ver lo que no veo
en esta encrucijada de presagios y errores.

Como perteneciendo a otro periplo
me sumo a la amalgama de un naufragio
y aproximo mis ojos al exilio de ser
lo que perdimos
mucho antes de erigir estos imperios
que nos mantienen casi clandestinos
en el acontecer de sus distancias.

En este nuevo día me desprendo de todo lo que he sido
y no he querido,
de todo lo que me han hecho creer,
me desprendo de odiar
y de aferrarme ciego a mi albedrío,
de los días aciagos y las noches vacías,
me desprendo del sol y de la luna
que me atan a su paso y su medida,
me desprendo del aire que me asfixia,
del pecado y del alma
que habita en cementerios
inundados de muerte bendecida.

En este nuevo día me comprometo a amar
por encima de todas las mentiras,
por encima de todas las verdades,
por encima de todo lo que he sido.
En la incredulidad de este aire tan viciado
me comprometo a un antes y a un después
que desazone el pulso de mi vida
y acelere el latido de mi felicidad
como un recién venido de la infelicidad.

En este nuevo día.

Julian Borao



También escucho la voz del que está fuera y fue echado y quiere, necesita, reclama,
buscará sin descanso la orilla del nuevo día. Para que la queja y el vacío sean sólo antesala de una promesa. Regresar. Volver del exilio de los afectos y olvidar los cantos de sirena que condujeron la nave por mares procelosos y encrucijadas de olas  en las que se desorientaban todas las brújulas y todas las luces.

Reclamará, también sin fe, ni promesas, ni verdades o mentiras, un nuevo día el que recorrió los vericuetos de la angustia y dejó hundir la mirada en lo oscuro de las noches que nunca terminan. Para decir amor, amar, como palabra recién brotada del corazón a los labios. Para mirar atrás sin ira y adelante sin temor, con las dos manos puestas en la ternura y la felicidad.

También el que anduvo largo y fuera, llegó con el vino generoso de la experiencia; el corazón rebosante de afectos y las lágrimas para ser derramadas con paz y dulzura. Todos los naufragios llegaron con su extenuación y su esperanza a estas costas del nuevo día, el primero del resto de los días que nos regala la vida. Yo lo sé.

Julio González Alonso
Bilbao, 18 de enero de 2013